EL NUEVO LÍDER EDUCATIVO
El ser humano, es un ser integral que se desenvuelve dentro de un ambiente determinado; en él influye las características Biológicas, psicológicas, sociales y espirituales. Está dotado de conciencia, inteligencia, voluntad, intencionalidad, afectividad y creatividad, en síntesis, de una personalidad, que obedece a su ubicación temporal, en la cual trasciende su vida y espacial, que es el lugar donde habita. Esa y no otra debe ser la responsabilidad de todo docente consigo mismo, la de cultivarse y la de cultivar todas sus potencialidades que lo ubiquen como formador de seres sociales. A este proceso se le llama educación.
En este sentido la sociedad ha venido haciendo exigencias a la educación como proceso, ya que ésta debe reforzar el sentido de valoración personal, las capacidades individuales y la definición de contextos integrados, permitiendo nuevas posibilidades en cada quien y la oportunidad de descubrir recursos, alternativas, un mundo propio y personal. Morín (2000) expresa, que la condición humana es un tema central que debe ser retomado y enseñado como un saber necesario a la educación ya que el ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Todos estos aspectos se resumen en el sentido educativo como proceso integral.
Entonces, la educación actual debe repensar su concepción del conocimiento y los métodos de enseñanza-aprendizaje, debe centrarse más en el desarrollo integral del ser humano, en fomentar una formación humana integral, siendo este el propósito de la educación donde se fortalezca la personalidad del estudiante y no debilitarla, donde el docente logre que cada estudiante abandone las aulas, sintiéndose más digno y satisfecho, es allí donde dejamos nuestro legado como docentes y como seres humanos, donde nosotros como personas sensibilizamos a nuestros estudiantes a fin de cultivar su espíritu humano.
Desde esta perspectiva, el nuevo docente, debe ser líder, humano y sensible en todos los aspectos esenciales de la vida, poseer esa empatía con sus estudiantes y con los miembros de la sociedad. Para el nuevo docente el ejemplo es su pedagogía, como líder es un modelo de hombre y de mujer, y, por lo tanto, debe formar modelos de hombres y modelos de mujeres, debe propiciar el pensamiento, sensibilizar al alumno y no distraerlo de los problemas.
En tal sentido, hoy en día, es imprescindible, promover en nuestras aulas, espacios de reflexión para buscar soluciones conjuntas y fomentar el pensamiento crítico en los centros educativos (escuelas, liceos y universidades) y la sociedad, crear un espacio para la educación humanista, donde se refuercen los valores y se desarrolle el espíritu humano.
Ahora bien, los docentes de hoy deben erradicar la idea de que el trabajo docente sólo consiste en transmitir únicamente el contenido del curso y no motivar; reflexionemos ya que cuando la transmisión de las asignaturas genera desinterés en los alumnos estos están desinteresados, no logran sus propósitos tal como lo dice Hawley (1983), “sugiere que podría emplearse mucho más tiempo para motivar a los alumnos, y que si están bien motivados aprenden más aprisa que aquellos desmotivados y para ello se requiere una buena dirección y que el docente goce de una credibilidad y liderazgo al interior del aula”.
Por otro lado, y considerando la importancia de la motivación del docente es un proceso que conduce a experiencias en las cuales puede ocurrir el aprendizaje; energiza y activa a los alumnos y los mantiene en la dirección correcta. Así pues, el liderazgo emanado en la motivación en el aula afecta tanto al aprendizaje como la conducta de los alumnos y estimula a aprender más. Y además una buena forma para evitar problemas de conducta es involucrar a los alumnos en el aprendizaje.
Es importante dejar claro que el docente no solo forma la sociedad del mañana, sino también a quien a de dirigirla, por lo tanto, es de vital importancia que nuestra práctica pedagógica considere los aspectos anteriores, recordemos que al optar por un estilo de liderazgo optamos por un estilo de sociedad, por un tipo de futuro ciudadano, por una forma futura de decidir y solucionar los problemas, por una forma de cambio, por el compromiso y solidaridad. Por ello nuestra función como líderes educativos es mucho más trascendental que la de cualquier otro líder organizacional.
El profesor no sólo se debe limitar a ejercer funciones en un aula, sino que debe ser consciente que su labor puede extenderse a otros ámbitos de su entorno. Todo profesor está llamado a cumplir con una misión especial, y es la de ser líderes en el campo educativo en que se desenvuelve. La influencia es el resultado de una interacción en la cual una persona cambia algún aspecto de su conducta en la dirección intentada por la otra. A diferencia del poder que se refiere a la fuerza que motiva el cambio. Es así como el profesor tiene la capacidad de influenciar y ejercer poder en sus alumnos, en forma positiva y compartida para el desarrollo de éstos como persona. Dicho de otra manera, el rol de profesor implica el ejercicio de un liderazgo, en la medida que como educador puede generar cambios en su interacción con su grupo de alumnos, padres de familia, colegas o con miembros de su comunidad.
Es importante dejar claro que el docente no solo forma la sociedad del mañana, sino también a quien a de dirigirla, por lo tanto, es de vital importancia que nuestra práctica pedagógica considere los aspectos anteriores, recordemos que al optar por un estilo de liderazgo optamos por un estilo de sociedad, por un tipo de futuro ciudadano, por una forma futura de decidir y solucionar los problemas, por una forma de cambio, por el compromiso y solidaridad. Por ello nuestra función como líderes educativos es mucho más trascendental que la de cualquier otro líder organizacional.
El líder educativo es una persona que posee la actitud y las habilidades para cuestionar las órdenes existentes para así cambiar y transformar las formas habituales de la escolarización de la mano con la postmodernidad y la globalización.
ResponderEliminarHay que cambiar la rutina por la innovación.