jueves, 7 de abril de 2011

CARACTERÍSTICAS DEL NUEVO LÍDER EDUCATIVO

Las características de un liderazgo efectivo son varias y tenemos que reunir dichas características para liderar de forma efectiva. Si es cierto que hay muchos tipos de liderazgo a nosotros no nos incumbe centrarnos en liderazgos poco efectivos.
Los liderazgos poco efectivos son aquellos que se basan en la mentira y el engaño, en la imposición o en demás estratagemas no correctas dado que la negatividad solo engendra más negatividad, no todo vale con tal de llegar al poder, hay que saber llegar a liderar, ser líder y estar después de líder y esto solo se consigue reuniendo las características de liderazgo idóneas.
Primeramente un líder debe tener visión para liderar con los pies en la tierra pero con la cabeza en el cielo, por lo que conviene que sea proactivo y no reactivo, para inspirarse en los sueños, en las aventuras, en la imaginación, en la fantasía, ya que “Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de hacerlo realidad”. De igual modo debe tener capacidad de argumentación ya que en un líder no debe existir la frase: “No tengo palabras para describirlo”, debes acostumbrarte a tener siempre las palabras adecuadas, la mejor forma de describir y definir tus pensamientos, lo que quieres y lo que crees correcto.
Otro aspecto a considerar es la motivación, los buenos líderes inspiran a sus equipos con su visión de un mundo mejor e infunden la confianza, el amor y la gratitud, en sus relaciones de trabajo. Todo buen líder, debe saber gestionar las emociones, no es ajeno para nadie que Lo más difícil no es convivir sino comprender a los otros. El líder tiene que desarrollar un estilo o un modo de proceder que facilite la integración y la colaboración. Tiene mucho que ver con lo que hoy se entiende por actuar con “inteligencia emocional”, es decir, que un líder tiene que aprender a exaltarse solo cuando es necesario y no ante todo como suele ocurrirles a todas las personas, se trata de asignar la importancia que merece cada cosa, poner las cosas en su sitio y para ello hay que tener un mayor control emocional.
Por otro lado, un líder debe ser digno de confianza, tiene que tener credibilidad. El personal tiene que ver en él sus valores personales: honestidad, coherencia, compromiso, competencia, bondad y generosidad. Difícilmente podrá servir de modelo o ejemplo si no inspira confianza. Seguidamente, encontramos una característica mas como lo es estimular el desarrollo en las personas que lideriza. Dales las herramientas que necesiten para tener éxito y disfrutar de su trabajo. Enséñales, que para aprender es necesario equivocarse varias veces, que solo rompe platos quien los lava.
 También, debe asumir riesgos, si siempre haces lo mismo, sólo obtendrás lo que ya tienes pero si deseas algo nuevo, haz algo diferente. Entonces, Mantén la cercanía con tus colaboradores, anímales a afrontar sus temores, dales tu reconocimiento y apoyo, premia la innovación y la valentía, y comparte los éxitos y los fracasos para transformarlos en aprendizaje, experiencia y desarrollo. Asimismo, esta el estimulo al trabajo en equipo porque un pequeño grupo de personas aliadas por un proyecto común, que comparte objetivos de desempeño comunes, generalmente cada uno de sus miembros tiene habilidades y conocimientos complementarios y una interdependencia que exige que trabajen juntos para poder alcanzar el objetivo que los une. 
Por ultimo y no menos importante, un buen líder debe contar con la habilidad de tener sentido del humor, ya que con el se puede crear  un clima o ambiente agradable, no olviden  que la capacidad de reírse demuestra un elevado grado de inteligencia, conocimiento y control de uno mismo y es la manera más fácil de atraer otras personas junto a ti.

EL NUEVO LÍDER EDUCATIVO

EL NUEVO LÍDER EDUCATIVO

El ser humano, es un ser integral que se desenvuelve dentro de un ambiente determinado; en él influye las características Biológicas, psicológicas, sociales y espirituales. Está dotado de conciencia, inteligencia, voluntad, intencionalidad, afectividad y creatividad, en síntesis, de una personalidad, que obedece a su ubicación temporal, en la cual trasciende su vida y espacial, que es el lugar donde habita. Esa y no otra debe ser la responsabilidad de todo docente consigo mismo, la de cultivarse y la de cultivar todas sus potencialidades que lo ubiquen como formador de seres sociales. A este proceso se le llama educación.
En este sentido la sociedad ha venido haciendo exigencias a la educación como proceso, ya que ésta debe reforzar el sentido de valoración personal, las capacidades individuales y la definición de contextos integrados, permitiendo nuevas posibilidades en cada quien y la oportunidad de descubrir recursos, alternativas, un mundo propio y personal. Morín (2000) expresa, que la condición humana es un tema central que debe ser retomado y enseñado como un saber necesario a la educación ya que el ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico. Todos estos aspectos se resumen en el sentido educativo como proceso integral.
Entonces, la educación actual debe repensar su concepción del conocimiento y los métodos de enseñanza-aprendizaje, debe centrarse más en el desarrollo integral del ser humano, en fomentar una formación humana integral, siendo este el propósito de la educación donde se fortalezca la personalidad del estudiante y no debilitarla, donde el docente logre que cada estudiante abandone las aulas, sintiéndose más digno y satisfecho, es allí donde dejamos nuestro legado como docentes y como seres humanos, donde nosotros como personas sensibilizamos a nuestros estudiantes a fin de cultivar su espíritu humano.
Desde esta perspectiva, el nuevo docente, debe ser líder, humano y sensible en todos los aspectos esenciales de la vida, poseer esa empatía con sus estudiantes y con los miembros de la sociedad. Para el nuevo docente el ejemplo es su pedagogía, como líder es un modelo de hombre y de mujer, y, por lo tanto, debe formar modelos de hombres y modelos de mujeres, debe propiciar el pensamiento, sensibilizar al alumno y no distraerlo de los problemas.
En tal sentido, hoy en día, es imprescindible, promover en nuestras aulas, espacios de reflexión para buscar soluciones conjuntas y fomentar el pensamiento crítico en los centros educativos (escuelas, liceos y universidades) y la sociedad, crear un espacio para la educación humanista, donde se refuercen los valores y se desarrolle el espíritu humano.
Ahora bien, los docentes de hoy deben erradicar la idea de que el trabajo docente sólo consiste en transmitir únicamente el contenido del curso y no motivar; reflexionemos ya que cuando la transmisión de las asignaturas genera desinterés en los alumnos estos están desinteresados, no logran sus propósitos tal como lo dice Hawley (1983), “sugiere que podría emplearse mucho más tiempo para motivar a los alumnos, y que si están bien motivados aprenden más aprisa que aquellos desmotivados y para ello se requiere una buena dirección y que el docente goce de una credibilidad y liderazgo al interior del aula”.
Por otro lado, y considerando la importancia de la motivación del docente es un proceso que conduce a experiencias en las cuales puede ocurrir el aprendizaje; energiza y activa a los alumnos y los mantiene en la dirección correcta. Así pues, el liderazgo emanado en la motivación en el aula afecta tanto al aprendizaje como la conducta de los alumnos y estimula a aprender más. Y además una buena forma para evitar problemas de conducta es involucrar a los alumnos en el aprendizaje.

            Es importante dejar claro que el docente no solo forma la sociedad del mañana, sino también a quien a de dirigirla, por lo tanto, es de vital importancia que nuestra práctica pedagógica considere los aspectos anteriores, recordemos que al optar por un estilo de liderazgo optamos por un estilo de sociedad, por un tipo de futuro ciudadano, por una forma futura de decidir y solucionar los problemas, por una forma de cambio, por el compromiso y solidaridad. Por ello nuestra función como líderes educativos es mucho más trascendental que la de cualquier otro líder organizacional.
El profesor no sólo se debe limitar a ejercer funciones en un aula, sino que debe ser consciente que su labor puede extenderse a otros ámbitos de su entorno. Todo profesor está llamado a cumplir con una misión especial, y es la de ser líderes en el campo educativo en que se desenvuelve. La influencia es el resultado de una interacción en la cual una persona cambia algún aspecto de su conducta en la dirección intentada por la otra. A diferencia del poder que se refiere a la fuerza que motiva el cambio. Es así como el profesor tiene la capacidad de influenciar y ejercer poder en sus alumnos, en forma positiva y compartida para el desarrollo de éstos como persona. Dicho de otra manera, el rol de profesor implica el ejercicio de un liderazgo, en la medida que como educador puede generar cambios en su interacción con su grupo de alumnos, padres de familia, colegas o con miembros de su comunidad.